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Lore
Carcasa quitinosa
Para espectros que cuestionan las suposiciones básicas.
"Una reina tiene poco derecho a abandonar a su pueblo", dice la hermana del Cuervo, con la mirada perdida y los hombros erguidos. "Y hace tiempo que agoté el poco derecho que tenía".
El Cuervo se reacomoda en el borde de la ventana, sin perder de vista ni a ella ni a la niebla cambiante que se extiende sobre el exterior.
La Ciudad Ensoñada le produce al Cuervo una sensación de claustrofobia. Cada vez que la visita, no logra quitarse de encima la tensión de los hombros, como si su cuerpo estuviera esperando a que alguien saliera de repente de atrás de una piedra con un fusil y unas esposas.
A Glint, por su parte, le gusta estar ahí. El Cuervo acuna el pequeño peso de su espectro entre sus manos e intenta darle a Mara la respuesta que se merece. "Es difícil ser más un personaje que una persona. Pero es un buen punto de apoyo, ¿no? Te permite saber dónde estás".
"Ojalá estuviera en otro lugar". Una nota de amargura poco habitual en Mara, quien siempre ha sabido controlar sus emociones.
"Personalmente, solo me ha servido de alivio parcial", admite el Cuervo. "Sé que estoy ayudando; sé que necesito un deber más grande que yo mismo para evitar que me escape a la naturaleza. Pero la naturaleza es muy atractiva...".
Frota con el pulgar las aristas del caparazón de Glint. Glint se acurruca contra su mano como si fuera un gato consentido. "Me iría sin pensarlo dos veces, contigo o en tu nombre, si no fuera por el deber. Pero… me gusta quién soy ahora, hermana. El Cuervo de la Vanguardia es mejor hombre de lo que el Cuervo itinerante jamás fue. Y la Mara reina siempre ha sido tu mejor versión".
"Sí", responde Mara.
Tiene una mano apoyada en la barbilla, en una postura pensativa que se vuelve casi vulnerable. Protectora.
"Lo siento", dice el Cuervo. "Lo sé... Puedo sentir lo mucho que Sjur significa para ti. Aquí estamos, en las jaulas que elegimos, y no nos atrevemos a salir aunque las puertas estén abiertas. Pero... tal vez podamos encontrar la respuesta de todos modos".
Glint empuja los dedos del Cuervo, tratando de asomarse por la ventana. Él la suelta.
"Encontraremos un caballero digno para tu aventura. Esa es una promesa del cazador de la Vanguardia. Y de tu hermano".
Mara se lleva la mano al corazón en silencio.