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Lore
Carcasa Primer contacto
Para Espectros que son testigos de lo nunca visto.
Hay algo de los Espectros que tiene a Lodi mosqueado.
No sabe exactamente el qué. Estos pequeños robots flotantes parecen buena gente, aunque se haya tenido que acostumbrar a considerarlos personas. Bueno, si ha sido capaz de hacerlo con los elixni, ¿por qué no iba a poder hacerlo también con los Espectros?
Está el señor Espectro, su epónimo, que es bastante agradable. Ofiuco, el Espectro de la señorita Rey, es más reservado; cada uno es como es. A Lodi le cuesta más averiguar si el señor Nómada tiene un Espectro, y aun así…
No sabe cómo, pero Lodi cae en la cuenta antes de que se lo digan.
Nunca ha creído en la percepción extrasensorial, pero es evidente que siente algo. Es una sensación física que se estremece en su pecho. Y cuando la nota… En fin, es un misterio. Le da vueltas mientras escucha al señor Espectro hablar de ondas eléctricas; la mueve mentalmente de mano a mano mientras estudia la armadura de Ofiuco durante una de sus escasas apariciones.
"Disculpa", dice Ofiuco. La señorita Rey está ocupada con una tabla de datos, así que, por el momento, Ofiuco centra toda su atención en Lodi.
"Ah", exclama Lodi. "Discúlpame por quedarme mirando así", dice con fingida educación.
"Tienes preguntas".
Es verdad. "¿Es posible que los Espectros emitan alguna especie de infrasonido? Como una vibración mecánica… ¿O la Luz tiene alguna propiedad que los humanos pueden captar?".
Ofiuco desciende y gira lentamente en el aire. Su carcasa se recompone. "La Luz", afirma con rotundidad, "está en todos los seres vivos. Pocos humanos responden a ella de esa manera, aunque desconozco cómo será para los Nueve. No son paracausales, pero la perciben. Tal vez tú también".
"Ya veo", responde Lodi educadamente, aunque no está seguro de que ese sea su caso. Bueno, es algo a tener en cuenta.
Y es cierto que, cuando Ofiuco desaparece en la armadura de la señorita Rey dejando atrás su brillante imagen residual, Lodi sabe que se ha marchado incluso antes de mirar. Siente como si se le aflojara algo en el pecho, como quien baja de un barco y pisa tierra firme; inmóvil en su ausencia.
No es una sensación agradable, pero Lodi no sabe por qué. Es como si viniera enteramente de otro sitio. Y eso le preocupa más que nada.