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CARCASA PACÍFICA

Excepcional / Ghost Shell

Para Espectros que quieren ayudar sin armas.

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Carcasa Pacífica

Para Espectros que quieren ayudar sin armas.

—Esta vez es terrible, ¿verdad?

Efrideet nunca firma sus notas. Solo ella y Saladino utilizan este código y estos escondites en particular.

Nunca ha dejado de vigilar la Ciudad desde el asentamiento al que se retiró. Ha leído sobre el Omnipotente, la partida del Viajero y el Testigo. Efrideet siempre resiste la tentación de acudir corriendo. No les faltan manos, y las suyas no cambiarán las tornas.

>>Va a peor.

Eso dice Saladino. Efrideet lo ha notado: la Luz sigue igual, pero las estrellas se comportan de forma extraña. Parece que las reglas de la Tierra se han retorcido.

—¿Qué pueden hacer estas manos por sí solas?

Es la única pregunta que hace, tanto a sí misma como a Saladino. Cientos de años apuntando y disparando con sus callosas manos; siglos controlando los rayos con sus puños. La violencia canta en su interior, eléctrica, y le da vida.

Sin embargo, para que la paz perdure, debe construirse, y no con un arma. Efrideet lucharía toda la eternidad si tuviese que hacerlo, pero con lo que sueña es la paz.

Si la desea, debe construirla, y por eso se ha quedado en su comunidad de pacifistas. En el mundo aguardan muchas batallas, en la Última Ciudad, pero ninguna requiere solo las manos de Efrideet, su habilidad con las cosas afiladas.

Si fuera más joven, se habría ido para lanzarse de cabeza al primer combate, pero la Ciudad está en buenas manos. Efrideet confía en ello. Y le conviene más dedicarse a lo que solo ella puede hacer: averiguar qué puede construir.

Y la Luz… Ah, la Luz es preciosa. Algún día, no necesitarán su violencia.

>>No desistas. Sigue luchando.

Para Saladino, hasta la búsqueda de la paz es una lucha. Y tampoco se equivoca. Efrideet ha tardado bastante en dominar la paciencia: quedarse donde está y no entrar en liza le supone tanto esfuerzo como participar en las mayores batallas.

—Llámame si me necesitas.

En cierta manera, es su propia cláusula de huida: no tiene que quedarse aquí ni dedicarse a la dura labor de la creación. No tiene que cambiar.

>>No lo haré.

Pero lo hará, y ella acudirá cuando se la necesite. Algún día, no será para luchar.

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