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Lore
Vínculo del Tejedor
– Envuelta en propósito y adornada en significado, la vieja vida se marchita –
Los recuerdos resonantes surcan el material de esta armadura. Impresos dentro de los pliegues de la protección forjada reside el origen desollado de los horrores.
Las llamadas del cuerno de las profundidades resuenan a través de la cámara de la Pirámide, a medida que las cortinas gruesas se cierran sobre un palanquín decorado.
Los movimientos ansiosos cubren el aire viciado de vainilla.
Una máscara ceremonial zumba contra la cara de Aemn a medida que ajusta su postura penitente y espera. La psiónica cierra su ojo por la vibración e intenta analizar lo que sucede entre las figuras movedizas más allá de las cortinas de su palanquín. Aemn puede escuchar el estruendo bajo que cae en cascada de la armadura de la Legión de las Sombras antes de ser arrastrada en cánticos rítmicos que se proyectan de las mentes de sus hermanas, pero eso es todo. La máscara bloquea tanto su visión como su previsión. Decide enterrar su curiosidad y se entrega a la demanda de la ceremonia hacia lo desconocido.
Un grupo de voces silencia la cámara. "Aemn, primera hermana del Eclipse, encargada de Otzot. Elevada para ascender".
Aemn traga el matiz de duda inquieta que le dejan esas palabras en su garganta. Elegida. Sería adorada. Un día, se encontraría entre los discípulos, cuando haya sido elevada a la corte de Calus y a la de Otzot. Elegida. No como esos miserables tercos de la Casa Salvación que se esconden en la sombra del Testigo: escorias del mandato, quienes ahuecaron sus corazones por poder. La Legión de las Sombras no era la Casa Salvación. La legión es victoriosa. Esta era su recompensa.
Los cánticos vuelven a escucharse. Siente cómo se eleva el palanquín, a medida que una procesión de legionarios espectrales, portando espadas decorativas, la transporta hacia adelante en una marcha absoluta.
Cuando siente que el palanquín vuelve a tocar el suelo, Aemn da un paso al frente. Escucha cómo se pulveriza la piedra cuando una Voz la atrae hacia adelante, en lo profundo del frío pasillo rocoso…
Envuelta…
No hay nada alrededor, persuadiendo lo que emana desde adentro…
"Maestro". Las palabras de Aemn no transportan sonido en las profundidades.
Una Voz atraviesa la Oscuridad, su máscara y su mente…
Aemn se aferra a su máscara, la cual estalla en fragmentos inmóviles.
"Tú, entidad digna y de mente aguda, primera de tu gente en ascender. Deja que nuestra voluntad se refleje en ti".
Aemn siente que las raíces trepan por los huecos de la máscara fragmentada, a través de su iris y hacia su interior. Una oleada de sensaciones se arremolina en su sinapsis, deteniendo su conciencia en cada momento único antes de hundirse en el próximo.
"Tú, la reconocida. La entidad digna y de mente aguda, primera de tu gente en ascender".
Ofrece despegar la máscara del ojo de Aemn…
Ella cuestiona.
"Recibe la verdad. Por nuestra mano. Recibe la visión".
Capas ópticas se desvían en cada forma posible… La Voz ofrece una cuchilla y la coloca en su mano…
Ella la rechaza.
"Una convergencia de tu potencial para servir a una voluntad mayor".
La primera incisión guiada hacia la divinización…
Aemn ruega.
"Todos actúan como uno".
Talla una nueva forma de la que era Aemn con su propia mano…
"Un conducto a través del cual puede representarse la Forma Final".
Un ojo observa la cuchilla que reinterpreta la forma corpórea. Desollado de lo que fue con una brutalidad eficaz. Los cortes desechados hundidos a sus pies.
Aemn escapa a un Plano Psíquico. Su carne permanece.
"Tus hazañas harán eco a las nuestras. En su totalidad. En su finalidad. Has renacido".
El proceso fue veloz, delicado, practicado. Y luego todo terminó.
***
"Soy Aemn". Quien nació, escapando por un escaso margen al costo de una promesa siniestra.
Un Plano Psíquico en blanco se expande ante ella. Pero está limitado por una presencia invasora. Un doppelganger, una sombra que merodea en los pasillos de su mente. Es posible que no pueda salir con vida de este lugar, pero mientras esté aquí será un santuario. Aquí aún tiene dominio. Su cuerpo es suyo, como lo era antes de la ceremonia. No hay máscaras que oculten su rostro.
Lejos de su alcance, hay una puerta oscurecida. La sombra se estrella contra ella. Aemn parpadea sorprendida y el Plano Psíquico cambia su forma a un cuartel, volviendo a un lugar seguro. La puerta: una escotilla reforzada con una ventana de observación.
Aprieta su mano contra la puerta oscura y mira a través de la abertura de la escotilla. Una imitación, tallada a su semejanza, le devuelve la mirada.
"No entrarás en este lugar".
Gruñe y se presiona contra los límites del Plano Psíquico, arañando la abertura. Cambia de forma e invade el cuartel. La sombra perfora las paredes como las raíces de los cimientos revocados. Crea un temblor en el suelo y brama locura, lo que genera escalofríos y grietas a través del recinto seguro. Pero las paredes se mantienen firmes.
"Yo soy Aemn. Tú no".
Se quedará, solo hasta que sea la única en pie.