Classified Item
Bungie has the ability to expose information in the API that, for whatever reason, is not yet ready to be seen. We call these items "classified".
Sometimes classified items eventually are revealed to be real, in-game items. However, they are usually just junk data that made it into the API that isn't intended to be seen.
We include these items in the database solely to provide a complete view of what is in the API files. You should not take the presence of this item as a guarantee of something coming in a future update or attempt to analyze its presence too deeply. Doing so likely will only lead to disappointment.
This item is categorized as classified because:
- It is a dummy responsible for generating items purchased from vendors or obtained from opening engrams.
Stats
| Defensa | 0 |
Lore
Máscara de odio
Acólitos de Nezarec: Acasia - I
La densidad de la selva era opresiva y amenazaba con evitar que la atravesaran exploradores inexpertos. Aunque no tenía experiencia con un bioma así, no dejé que me detuviera.
La humedad, los insectos, la vegetación excesiva… lo soporté todo. Sabía que ella estaba aquí… Su rastro era casi imposible de encontrar, y mucho menos de seguir, pero ella estaba cerca.
Pasaron unos cuantos días hasta que me topé con una cueva oculta por arbustos salvajes y difíciles de manejar. La cubierta de la noche no me impedía verla recogiendo bayas.
Quebré una rama bajo mis pies. Ella giró, con la palma de su mano iluminada con un aura morada, y su ojo singular cayó sobre mí. Levanté las manos de inmediato.
"¡No vengo a hacerte daño! Soy solo un viajero que busca un lugar donde descansar por esta noche. No estoy armado".
Esperé con paciencia, con cuidado de no moverme ni un milímetro mientras registraba mi cuerpo en busca de algo que pudiera causarle daño. Cuando no encontró más que un tomo en mi bolsa, tomó una pausa de cautela para analizarme. Una mano seguía de color morado brillante. Ella asintió con rapidez y caminó hacia su campamento dentro de la cueva.
La hoguera que mantenía era pequeña pero cálida, y cuando terminamos de comer, la extinguió arrojándole tierra seca. Coloqué la cabeza contra un tronco y cerré los ojos.
Pasó un tiempo hasta que la oí moverse. Se había volteado sobre la espalda. Fijé los ojos en el psiónico ante mí, y esperé.