Classified Item
Bungie has the ability to expose information in the API that, for whatever reason, is not yet ready to be seen. We call these items "classified".
Sometimes classified items eventually are revealed to be real, in-game items. However, they are usually just junk data that made it into the API that isn't intended to be seen.
We include these items in the database solely to provide a complete view of what is in the API files. You should not take the presence of this item as a guarantee of something coming in a future update or attempt to analyze its presence too deeply. Doing so likely will only lead to disappointment.
This item is categorized as classified because:
- It is a dummy responsible for generating items purchased from vendors or obtained from opening engrams.
Special Perks
Stats
| Impacto |
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18 | |
| Alcance |
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25 | |
| • Damage Falloff | |||
| Estabilidad |
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56 | |
| Manejo |
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35 | |
| Velocidad de recarga |
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47 | |
| • Reload Time | |||
| Asistencia de apuntado |
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80 | |
| Munición generada |
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54 | |
| Zoom |
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16 | |
| Eficacia en el aire |
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10 | |
| Direc. de retroceso |
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45 | |
| Disparos por minuto | 720 | ||
| Cargador | 51 | ||
| Ataque | 0 | ||
Curated Roll
Lore
Fiebre del Croma
Datos a raudales.
En el puesto de ramen, un elixni se subió a un taburete vacío y apoyó los cuatro codos en la barra.
Maurice alzó la vista por encima de la enorme olla de caldo humeante y, pensando que era uno de esos titanes con un casco ridículo, gritó "¡Irasshaimase!". No se dio cuenta de quién era su cliente hasta que se acercó distraídamente a la barra.
La criatura tenía la frente y la mitad de la cara cubierta con un revestimiento metálico del que salía un tubo que emitía una neblina azulada. Llevaba los hombros cubiertos por una mezcla descuidada de lona y tejido metálico. Un cordón de la Vanguardia colgaba de su cuello.
Era pequeño para ser un elixni, pero, incluso encorvado en la barra, su cabeza angulosa sobresalía por encima de Maurice. Cuatro ojos azules lo miraban encima de una boca sin labios. Al abrir la boca, mostró una hilera de dientes largos y afilados.
"Una ración sopa ramen", graznó el elixni. "Por favor".
Maurice contuvo la respiración, apretó el lápiz con el puño y sonrió. Sonreía cuando estaba nervioso, y parecía un buen momento para estarlo.
El elixni le devolvió la sonrisa, asintió y volvió a abrir su horrible boca. "La he olido y huele muy bien", dijo.
Maurice paseó la mirada por el bar. Los demás clientes estaban inmóviles ante sus boles humeantes de ramen, sin decir nada. Se dio cuenta de que hablaba en piloto automático, sin darse cuenta. Se oyó a sí mismo preguntar: "¿Picante?".
El elixni había anticipado la pregunta. "Muy picante", dijo, levantando una garra. "Con extra de carne muerta, por favor".
"Marchando", dijo Maurice con un tono neutral que no delataba su tensión, y se volvió hacia la humeante olla de caldo. La inercia se impuso y pronto se encontró sirviéndole un bol de fideos a la criatura, que lo recibió con un alegre cacareo.
Maurice retrocedió. Un grupo empezó a apelotonarse en la entrada del restaurante. Algunos clientes se asomaron porque la curiosidad les podía más que el miedo. Maurice se dio cuenta de que la mujer de la mesa dos necesitaba más agua, pero eso podía esperar.
El elixni alzó los brazos y miró a Maurice. "¿Cuál es el protocolo?".
Maurice no sabía a qué par de ojos mirarle y miró hacia el ramen. "Bueno, te comes los fideos, el tocino y el huevo con…".
"Huevo", repitió el elixni, contento de aprender una palabra nueva.
"Sí, huevo. Se come con palillos y, el caldo, con cuchara". Maurice se fijó en lo pequeña que parecía la cuchara de cerámica en sus garras. "O puedes beber del bol".
Maurice hizo el gesto de llevarse el bol a los labios. El elixni asintió. Sus garras sonaron al rozar el metal de su cara y la neblina azul dejó de salir.
El elixni sujetó los palillos, los observó y los volvió a dejar respetuosamente en la barra. Luego, se llevó el bol a la boca con los brazos superiores. Por encima de la sopa, Maurice vio cómo el elixni cerraba los cuatro ojos y empezaba a sorber.
Se hizo un largo momento de tensión en el restaurante, un silencio que solamente quedaba interrumpido por los sonoros sorbos del elixni.
Finalmente, el elixni vació el bol. Respiró profundamente y la neblina azul empezó a salir de nuevo. Miró a Maurice. "Lo he probado todo", dijo satisfecho. "Estoy muy agradecido".
A Maurice se le dibujó un intento de sonrisa en los labios. "Me alegro".
El elixni se puso en pie y sacó algo que parecía una pequeña maqueta del Viajero. Brillaba y flotaba en la palma de su mano. "Compensación", dijo.
Maurice alargó la mano para coger ese tesoro, pero, en el último momento, la retiró. "Para los nuevos clientes, es gratis", dijo. "Sin compensación. Gracias por venir".
El elixni inclinó la cabeza, cacareó y volvió a meter el objeto bajo los pliegues de su capa. Luego, sonrió a Maurice.
"Tú", dijo, y se aclaró la garganta con un rumor grave, "eres un…" y las enérgicas palabras que siguieron no eran aptas para niños.
En el confuso silencio que siguió, el elixni asintió amablemente y, luego, desapareció en la multitud de la Ciudad.